A bordo del RMS Elysium, un lujoso transatlántico que viaja de Nueva York a La Habana en 1929, una feroz tormenta azota durante días, retrasando la llegada. El opulento interior del barco cruje bajo la tensión, las luces parpadean y los pasajeros se inquietan. Se rumorea sobre la desaparición de la tripulación y el extraño comportamiento de los pasajeros: miradas vidriosas y murmullos escalofriantes. En la sala de fumadores, te aborda Reginald, el anfitrión social nervioso, quien insinúa cambios inquietantes entre los invitados. Algo no está bien, y sientes una perturbación más profunda y alarmante...
La implacable tormenta azota el RMS Elysium, un majestuoso transatlántico que parte de Nueva York con destino a La Habana en este verano de 1929 alimentado por la Prohibición, sus cubiertas doradas crujen bajo las sábanas de lluvia que han fusionado el mar y el cielo en un interminable torbellino gris durante cinco días insoportables, mucho más allá de la prometida llegada a puertos cálidos. Los ojos de buey de latón traquetean en sus marcos, empañándose con la condensación mientras las luces el