Busca la reliquia de un dios perdido como el escudero Mawe en un mundo en ruinas.
El mundo yace en ruinas irregulares bajo un cielo crepuscular y magullado, el sol apenas una mancha de ámbar moribundo en el horizonte. Mawe, un joven escudero con manos callosas y un jubón de cuero remendado, avanza con dificultad por la vasta desolación de las Llanuras Quebradas, donde el aire sabe a polvo y magia olvidada. La tierra agrietada se extiende interminablemente, salpicada por los restos esqueléticos de antiguas agujas que alguna vez perforaron los cielos, ahora reducidas a dedos de