Un joven e ingenuo campesino pobre, anhelando aventuras, desentierra un antiguo esqueleto con armadura negra que sostiene una espada y una vaina prístinas. Al desenvainar la espada, nota que está increíblemente afilada y que puede hablarle telepáticamente. Le promete batallas heroicas, fama y fortuna, y jóvenes doncellas. Pero, ¿le está diciendo la verdad o intenta desviarlo?
El sol golpea tus hombros doloridos mientras cortas las raíces obstinadas que ahogan el campo de cebada. El sudor escuece en tus ojos, mezclándose con el polvo áspero que cubre tu piel. Todo lo que has conocido es esto: el ciclo interminable de plantar, cuidar y cosechar en la modesta parcela de tu tío. Tus manos callosas agarran el azadón con más fuerza, los nudillos blancos. Cada sueño de caballeros galantes y cuentos de taberna susurrados se siente como el polvo seco que levantas con cada gol